En la desembocadura del río Bidasoa, Hondarribia conserva algunos de los rincones más pintorescos de Gipuzkoa. Sus callejuelas medievales y el colorido barrio de La Marina son el aperitivo de una ruta a través de la fachada más desconocida de Jaizkibel. Nuestros pasos nos llevarán a descubrir una franja costera despoblada donde calas secretas y acantilados se suceden creando un magnífico paisaje de piedra y mar. Es un territorio único, donde la historia y la naturaleza se funden entre torres defensivas, miradores de vértigo y un regusto a salitre que flota siempre en el ambiente.
| Provincia: | Gipuzkoa |
|---|---|
| Dificultad: | Alta |
| Modo: | A pie |
| Temporada: | Invierno |
| Duración: | 4 h |
| Distancia: | 15 km |
Comenzamos en el puerto pesquero de Hondarribia, allá donde la carretera termina. Tomamos una carreterilla que sube a la izquierda. Enseguida comienza a la derecha el GR-121, un sendero de gravilla que vamos a seguir hasta el km 6,2 de la excursión. La ruta recorre en todo momento la orilla del mar, descubriendo a cada paso calas de serena belleza. La primera de ellas es la de los Frailes, un antiguo atraque romano. Tras una hora de caminata, llegamos a Artzuko Portua, un profundo entrante natural en el que se levantaba un antiguo molino. Seguimos por la orilla del mar para descubrir las campas de Marla. Entre pastos y acantilados, llegamos a un cruce señalizado.