| Provincia: | Bizkaia |
|---|---|
| Dificultad: | Alta |
| Modo: | A pie |
| Temporada: | Verano |
| Duración: | 3 h |
| Distancia: | 8,92 km |
La ruta comienza en el área recreativa de Pagomakurre, donde buscamos el poste que indica hacia Atxulaor. Marcas de pintura roja nos guían primero entre abetos donde el camino se embarra con facilidad, y después por una amplia ladera herbosa hasta el Ojo de Atxulaor. A pesar de que nos veamos tentados a atajar hacia él por el prado, es mejor subir por el camino normal, que da un último rodeo por un hayedo. En este último tramo, encontramos un camino empedrado. Por aquí transitaban antiguamente los carros cargados de carbón vegetal que era elaborado a partir de la madera de las hayas que nos rodean.
Las enormes fauces de la cueva impresionan, quizás por ello, la mitología vasca sitúa en ella una de las moradas preferidas de Mari, la Dama de Anboto. De vuelta al cruce junto a la dolina, tomamos el camino de la izquierda, que nos lleva primero hasta la impresionante sima de Lezabaltz, de 40 metros de caída. Después serpenteamos entre hayas hasta alcanzar una zona de campas donde seguimos las señales rojas para llegar hasta la borda de Lexardi. Desde ella, la pintura a seguir se vuelve amarilla para llevarnos entre bucólicos pastos y formaciones rocosas hasta el collado de Kargaleku.
El collado es reconocible porque ante nosotros se alza, como una barrera, la imponente mole caliza de Gorosteta y a nuestra espalda, en el corazón de Itxiña, sobresale en línea recta la cumbre piramidal de Altiplatx. Giramos aquí a la izquierda para tomar la senda que desciende hasta las amplias praderas de Arraba. Desde su refugio, sólo queda seguir la línea de árboles y la pista para regresar hasta Pagomakurre.