Entre las cumbres amables que trazan la muga entre los valles de Baztan y Aldude se encuentra la enigmática Harrikulunka. Cuentan que es en los días de fuerte viento, cuando la tempestad se cierne sobre las montañas del Pirineo, cuando esta gran piedra se balancea sin necesidad de que nadie la empuje. Su leyenda nos lleva hasta tiempos lejanos, cuando los míticos gentiles poblaban estas tierras. No hace falta viajar tan atrás para descubrir un pasado inquietante. Y es que hace solo un puñado de años, los senderos que hoy recorremos eran un continuo ir y venir de contrabandistas y guardias de fronteras.
| Provincia: | Navarra |
|---|---|
| Dificultad: | Alta |
| Modo: | A pie |
| Temporada: | Primavera |
| Duración: | 4 h |
| Distancia: | 12,92 km |
Dejamos aquí las señales blancas y amarillas y seguimos unas rojas que nos llevan a la derecha por una pista que continúa ascendiendo, siguiendo el cordal. Llegamos así al mojón fronterizo nº 125, desde el que afrontamos la última rampa hacia la cresta rocosa de Argibel. Antes de alcanzarla, encontramos la imponente Harrikulunka.
La tomamos hacia la derecha. Siempre por el camino principal y tras más de una hora de bajada, cuando Beartzun se adivina cercano, cruzamos un río de torrente generoso. Hay que estar atentos, porque poco después la pista vuelve a cruzar el río, pero nosotros nos desviamos a la derecha en plena curva a la izquierda. Un sendero empedrado nos lleva cuesta abajo hasta el pueblo, de donde nos separan apenas quince minutos de caminata.