Manantial de Arteta
El más bello de los rincones del valle de Ollo tiene al agua como verdadera protagonista. Tres mil litros por segundo, o muchos más si es época de deshielo, brotan con fuerza en el manantial de Arteta, la fuente de la que bebe la comarca de Pamplona desde hace más de cien años. Aguas puras y cristalinas forman en el nacedero una preciosa balsa de color azul turquesa. Una pasarela metálica nos ayuda a descubrirla. Es un rincón único, que toda visita al valle de Ollo debería incluir. Pero aquí no acaba todo, porque si remontamos por una pista hormigonada las orillas de un arroyo que permanece seco gran parte del año, encontraremos un cañón de naturaleza exuberante. El cemento acaba y es necesario seguir por una senda dibujada entre árboles y rocas resbaladizas si queremos descubrir varias pozas y una hermosa cascada que se vuelve furiosa tras las lluvias. Aguas abajo, junto al aparcamiento, existe un interesante centro de interpretación. En sus salas se explican con todo detalle los caminos ocultos del agua, desde que se cuela bajo tierra en las alturas de la sierra de Andia hasta que brota en el manantial.
Un museo para un valle
Más de treinta años de apasionado trabajo han convertido la casa Fantikorena, de Arteta, en un magnífico museo etnográfico. Sus estancias acogen más de cinco mil piezas de las más diversas épocas, ambientes y estilos reunidas por su propietario, el escultor José Luis Ulibarrena. El propio edificio es una construcción típica de la arquitectura popular del valle de Ollo. Junto a él, a ambos lados de la entrada, se dispersan carruajes, trillos, prensas y esculturas del propio Ulibarrena. Lo mejor, sin embargo, se encuentra en el interior. En la primera planta destaca la cocina, con un horno para cocer pan y un fantástico armario de roble de cuatro puertas. Sorprenden los más de quinientos volúmenes conservados en la biblioteca de tema etnográfico e histórico. Arcones, útiles de pesca, pastoreo y agricultura completan la colección. Escaleras arriba, la segunda planta muestra un compendio de amuletos, joyas, utensilios de coser, ropas de siglos pasados y una completa alcoba del siglo XVI. Más arriba, en un tercer y un cuarto piso, se exponen una colección de azulejos desde el siglo XI al XX y un conjunto de accesorios de baño del siglo XVIII. Todo aderezado con las fascinantes explicaciones de Ulibarrena, un enamorado de su valle y sus tradiciones.